Sintiendo públicamente al Cervantino 2008.
Publiqué en el sonoblog mis sensaciones sobre el fin del Festival Cervantino 2008. Claro, desde mis afanes dentro del equipo organizador. No me gusta hacer tan públicas mis celebraciones ultra privadas, así que busqué hacer un texto más bien general. Todo eso porque regresé a la Ciudad de México. El Cervantino, para los que no lo conozcan, sucede en Guanajuato.
Extraño Guanajuato. Extraño los vales con los que se come rico por allá. Extraño la adrenalina con la que operamos 24 horas. Extraño las cenas con mis compañeros en el Ocho, el Abue y hasta en el Frascati cuando alcanzaron los "restocheques". Extraño los cervantinazos* pero sólo en la memoria (ya no los necesito porque como saludable y a mis horas). ;-) Extraño los bomberazos, las nieves de las 12 del día, extraño a los periodistas tontos, extraño a los periodistas súper pro y también a las chicas de la sala de prensa.
Extraño las llamadas a deshoras de Guille (jefa de difusión) para resolver imposibles y triunfar, extraño odiar mi radio-localizador, extraño tener que idear soluciones digitales para resolver problemas en 3 horas. Extraño destruir mi NEXTEL, extraño llamarle a Alejandro (Magallanes) para mis profanaciones a sus diseños. Extraño responder preguntas sobre música. Extraño figurar como un "naco" cuando me presentan a personalidades importantes.
Extraño ir a mostrarle audiovisuales "in-progress" a Gerardo (Kleinburg, director del FIC). Extraño lograr cosas que nos pongan contentos a todos. Extraño reconocer mis errores cervantinos en medio del estrés.
Extraño los abrazos de Marisela, de Alex (el niñi), y de Rebeca (la nueva niñi) - el maravilloso equipo del área de multimedios-, además de su exquisita entrega, dedicación y meticulosidad en el trabajo. Extraño los apapachos de Gaby J., y de Marce; el amor apache de Gaby, del Oso, y de Esme los dibujitos de la otra Gaby. Los chistes de Jaime (direc de programación) y encontrarme a Ángel (director técnico) deambulando por la ciudad con tabaco en mano, y sus 450 técnicos en la cabeza.
Extraño beber en los aquelarres de area técnica, y escribir cartas de amor en mi laptop bajo una fuente. Extraño los excesos de Gilito, el encanto de Tanita, Martha y las reporteras del FIC: Caroline, Carla, Karla, Vero, . Extraño los devenires del Yorch y la sabiduría de Sergio y de Pedro (ambos viejos lobos de mar con más de 25 Cervantinos). Extraño escabullirme para tocar en los pianos que se rentan. La verdad extraño a todos los que ya no tengo oportunidad de mencionar aquí.
Y por alguna razón, toda esa extrañeza se me olvida... regreso a trabajar sobre la arena (como gato supongo).
Saben qué... la vida sigue y como dice Magallanes: que triunfe el amor :-p Si pueden lean más, y gracias.
* El concepto de cervantinazo es divertido pero yo no lo revelaré aquí; pregúntenle a los cervantineros de carerra.